Rascacielos en el agua


Al final la carne es débil, y aunque me centré en la gente, con la chica reflejada, el melenas del otro blog y alguna cosita más que irá apareciendo, el magnetismo del lugar es evidente, y al final no paras de dar vueltas alrededor de ese maravilloso espejo que rodea al templo. En una de esas me encontré con la oportunidad de mostraros el que fue el primer rascacielos de Madrid, la Torre de Madrid (o algo así). Me cuenta mi padre que, durante su construcción, los madrileños tomaron la costumbre de ir de paseo a ver las obras, ya que en el momento la dimensión de la construcción debió llamar mucho la atención. Es poco más que un castillito de arena al lado de los nuevos sinsentidos que van poblando nuestra ciudad (las 4 torres, Torre Picasso...) pero sigue manteniendo un encanto especial, y por mi parte pienso seguir yendo por allí hasta que consiga sacar el reflejo totalmente nítido, aunque con este ligero movimiento a mí me encantó...

Os deseo a todos un muy feliz fin de semana.